Crear una empresa en México es relativamente fácil para los extranjeros.
Pero enseguida surge una pregunta:
¿Qué forma jurídica deberías elegir?
Y, como suele ocurrir en el mundo del emprendimiento, no hay una respuesta válida para todos los casos.
El mejor estado depende, entre otras cosas, de:
- de tu empresa;
- el número de socios;
- de tus ingresos previstos;
- tus objetivos de desarrollo;
- tu situación fiscal.
Afortunadamente, México ofrece varias opciones adecuadas para autónomos, pequeñas y medianas empresas e incluso para proyectos más ambiciosos.
Esto es lo que tienes que saber.
¿Puede un extranjero crear una empresa?
Sí.
Los extranjeros son perfectamente capaces de:
- poner en marcha un negocio;
- poseer acciones;
- invertir en México;
- dirigir una empresa mexicana.
No hace falta ser ciudadano mexicano para crear una empresa.
No obstante, dependiendo de tu situación, es posible que tengas que realizar ciertos trámites administrativos y fiscales.
Condición de persona física
La solución más sencilla es practicar por tu cuenta.
Esto equivale a un trabajador autónomo o a un empresario individual.
Este estado suele ser el adecuado:
- autónomos;
- a los consultores;
- profesiones del sector servicios;
- a los creadores de contenidos;
- a los trabajadores digitales.
Las ventajas
- una creación relativamente sencilla;
- una gestión administrativa más ágil;
- menores costes operativos;
- Perfecto para ponerse en marcha rápidamente.
Las desventajas
- una mayor responsabilidad personal;
- menos adecuado para determinados proyectos de crecimiento;
- una imagen que, en ocasiones, resulta menos clara para algunas de las partes implicadas.
Sin embargo, para muchos autónomos, esta opción es más que suficiente.
La sociedad de responsabilidad limitada (S. de R.L.)
Probablemente sea el tipo de sociedad más popular entre los empresarios extranjeros.
Funciona de forma muy similar a una sociedad de responsabilidad limitada.
La S. de R.L. resulta especialmente adecuada para:
- a las pequeñas y medianas empresas;
- empresas de servicios;
- servicios de consultoría;
- empresas familiares;
- proyectos con varios socios.
Las ventajas
- la responsabilidad limitada de los socios;
- una estructura relativamente flexible;
- una gobernanza sencilla;
- muy apreciado por los inversores internacionales.
Las desventajas
- trámites que revisten mayor importancia que los que conlleva una actividad concreta;
- más requisitos contables;
- un proceso que suele ser más caro.
Para muchos empresarios expatriados, esta suele ser la mejor combinación entre sencillez y protección jurídica.
La Sociedad Anónima (S.A.)
La Sociedad Anónima resulta más adecuada para proyectos más estructurados.
En concreto, es adecuado para:
- a las grandes empresas;
- empresas con varios inversores;
- proyectos con un importante potencial de crecimiento;
- actividades que requieren la recaudación de fondos.
Las ventajas
- alta credibilidad;
- una estructura adecuada para proyectos ambiciosos;
- facilidad de acceso para los nuevos inversores;
- un importante potencial de crecimiento.
Las desventajas
- una gobernanza más compleja;
- más trámites burocráticos;
- trámites administrativos más engorrosos.
A menudo se opta por constituir una sociedad anónima cuando un proyecto supera el alcance de una pequeña empresa.
La sociedad anónima simplificada (S.A.S.)
La S.A.S. es una forma jurídica más reciente.
Se diseñó para simplificar el proceso de creación de pequeñas empresas.
En concreto, atrae a:
- empresarios individuales;
- pequeñas organizaciones;
- algunos autónomos.
Las ventajas
- creación simplificada;
- menores costes de lanzamiento;
- con relativamente pocos trámites.
Las desventajas
- ciertas limitaciones en función del nivel de actividad;
- menos adecuado para proyectos a gran escala;
- un marco jurídico que, en ocasiones, resulta menos flexible que el de otras estructuras.
No obstante, es una opción excelente para determinados proyectos de pequeñas empresas.
¿Cuál es la situación jurídica de un trabajador autónomo?
En la mayoría de los casos:
Particular
suele bastar para:
- consultor;
- desarrollador;
- entrenador;
- diseñador gráfico;
- escritor;
- especialista en marketing.
Cuando una empresa crece rápidamente o necesita socios, una sociedad de responsabilidad limitada (S. de R.L.) suele convertirse en la opción más adecuada.
¿Qué forma jurídica debería tener una agencia o una pequeña empresa?
En la mayoría de los casos, el:
Sociedad de Responsabilidad Limitada (S. de R.L.)
suele ser la opción preferida.
Te permite:
- para limitar la responsabilidad;
- colaborar con varios socios;
- para facilitar el crecimiento de la empresa;
- para transmitir una imagen profesional.
De hecho, esta es la situación que han adoptado muchas empresas extranjeras que operan en México.
¿Qué forma jurídica debería elegir una startup?
Todo depende de los objetivos del proyecto.
Una startup puede surgir de:
- S.A.S.;
- S.L.
A continuación, pasa a:
- Sociedad Anónima.
La elección depende principalmente de:
- necesidades de financiación;
- el número de socios;
- perspectivas de crecimiento.
¿Depende la tributación de la situación de cada uno?
Sí.
La elección de la estructura puede influir en:
- fiscalidad;
- requisitos contables;
- declaraciones de impuestos;
- las cuotas correspondientes;
- remuneración de los socios.
Por lo tanto, se recomienda encarecidamente que solicites ayuda a:
- un contable;
- un especialista en fiscalidad;
- un abogado especializado.
La fiscalidad internacional también merece una atención especial por parte de los expatriados.
Criterios para elegir la forma jurídica adecuada
Antes de tomar una decisión, hazte unas cuantas preguntas sencillas.
¿Trabajas por tu cuenta o tienes socios?
Una actividad individual no tiene por qué seguir necesariamente la misma estructura que un proyecto en grupo.
¿Cuál es tu nivel de riesgo?
Algunas actividades requieren una mayor protección jurídica.
¿Tu empresa está preparada para crecer rápidamente?
Una estructura adecuada desde el principio puede, en ocasiones, evitar que sea necesario realizar cambios más adelante.
¿Estás buscando inversores?
Hay ciertas estructuras jurídicas que se adaptan mejor a los proyectos de desarrollo.
¿Simplemente quieres ejercer tu profesión o quieres crear una empresa?
Tu visión a largo plazo suele ser la mejor guía.
Los errores más comunes
Veo con frecuencia que los empresarios extranjeros cometen los mismos errores.
Elegir una estructura demasiado compleja
La sofisticación no siempre va de la mano de la eficacia.
Descuidar las cuestiones fiscales
La forma jurídica tiene importantes repercusiones fiscales.
Copiar el modelo de su país de origen
México tiene sus propias normas.
Lo que funciona en Francia no tiene por qué ser necesariamente la mejor solución en México.
No te hagas ilusiones sobre el crecimiento
Una situación que hoy resulta adecuada puede resultar limitante mañana.
Entonces, ¿qué forma jurídica deberías elegir en México?
En pocas palabras:
Trabajo por cuenta propia o como consultor:
- Particular o S.A.S.
Pymes y agencias de servicios:
- S.L.
Un proyecto ambicioso con inversores:
- S.A.
En la práctica, la Sociedad de Responsabilidad Limitada (S. de R.L.) es probablemente la forma jurídica que ofrece el mejor equilibrio para muchos empresarios extranjeros.
Pero la elección adecuada siempre depende de tus planes personales.
Porque crear una empresa en México no es solo cuestión de rellenar formularios administrativos.
Por encima de todo, se trata de sentar las bases de tu negocio.
Y, al igual que con una casa, unos cimientos sólidos suelen facilitar mucho todo lo demás.



















